EDITORIAL: PREMIOS LATINOAMÉRICA VERDE – EXPRESO

Siendo escasas las buenas noticias conviene reseñarlas con amplitud cuando se producen. Con mayor razón si no se trata de situaciones coyunturales y son, por el contrario, iniciativas destinadas a permanecer en el tiempo, configurando nuevas dimensiones del quehacer de las urbes donde ocurren.
Así, la recién culminada tercera edición de losPremios Latinoamérica Verde, mostrando plenamente consolidada a la feliz iniciativa de Sambito (Soluciones Ambientales Totales) revela el crecimiento de la conciencia ambiental en el continente y en las islas del Caribe, y ello es el primer hecho a destacar dado que todavía (vanidad es necia) hay quien sostiene, políticos de alto rango incluidos, que el cambio climático y la necesidad de no seguirlo agravando es un invento de ecologistas fanáticos.
En segundo lugar, esa amplia receptividad de la comunidad institucional e individual haciendo el esfuerzo de presentar sus iniciativas sociales y ambientales, en pleno desarrollo o en calidad de proyectos, ha convertido a Guayaquil en la capital continental de las iniciativas ambientales, transformando a la ciudad en un centro de referencia para exhibirlas ante auditorios especializados, destacarlas premiándolas y otorgándoles oportunidad de conseguir financiamiento al vincularlas con fuentes internacionales para el efecto; todo ello con los beneficios colaterales de poner también a la ciudad a la vista del mundo y al mundo de los proyectos ambientales ante los ojos de sus habitantes.
Finalmente, el éxito alcanzado por el certamen defiende la certeza de que temas como la innovación y el emprendimiento no son ajenos a las inquietudes ciudadanas y que de las alianzas colaborativas habitualmente se obtienen resultados positivos.
En el caso comentado, con el aval de la Municipalidad de Guayaquil, una institución como la CAF, una línea aérea -Avianca- y otras empresas con sentido de responsabilidad social, ha sido posible visualizar en un solo sitio lo que se está logrando en la protección del agua, los océanos y los bosques, la biodiversidad de la flora y la fauna, el control de las emisiones; la gestión urbana, la producción y el consumo responsable; el desarrollo humano y la reducción de la desigualdad y hasta las finanzas sostenibles, que no es poco. ¡Felicitaciones por ello y larga vida!

Diario Expreso – 02/06/2016

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